Psicoanálisis: un espacio para atender lo singular

Para el psicoanálisis los malestares subjetivos (tristeza, estrés, angustia o ansiedad, dificultades en las relaciones interpersonales, hiperactividad, desatención, etc.) no siempre tienen una causa neurobiológica y no son susceptible a su modificación a través de estrategias de aprendizaje. 

 

                                                                       Los padecimientos que nos aquejan tienen una causa psíquica inconsciente.

 

Hoy en día el estrés, la presión social y las dificultades inherentes a la vida moderna facilitan el desarrollo de padecimientos psíquicos. A muchas personas les sucede que el malestar no parece mejorar, vuelve al mismo punto una y otra vez o se desplaza de un padecimiento a otro, es allí donde el psicoanálisis ofrece la posibilidad de hablar libremente sobre lo que sucede, dando un lugar a los acontecimientos y en consecuencia abriendo la posibilidad a relacionarse de forma diferente con lo que nos hace sufrir haciendo uso de la interpretación analítica y la transferencia como técnicas. 

 

No hay una edad para que un síntoma se produzca, el malestar subjetivo puede producirse al inicio de la escolarización y también para otra persona al inicio de la jubilación, divorcio, problemas de pareja, movimientos migratorios, duelos o fracasos laborales. El psicoanálisis aborda el sufrimiento subjetivo atendiendo a la singularidad del síntoma en cada sujeto. 


Se lo difícil que puede parecer al inicio hablarle de tus cosas a un desconocido, también se que postergarlo no hace nuestros problemas más pequeños.

 

La escucha orientada por el psicoanálisis produce un alivio al malestar subjetivo, respetando la singularidad de cada sujeto. Pondremos el foco sobre la problemática que necesitas trabajar, creando un espacio de confianza y sin juicios. 

¿Cómo trabaja el psicoanálisis? 

El trabajo analítico no se apoya en un diagnóstico ni en una técnica que se aplique igual para todos. Cada proceso de terapia analítica se construye a partir de lo que esa persona en particular trae a sesión, sus palabras, sus silencios y lo que se repite sin que lo note. 

No hay un protocolo a seguir y las metas no están preestablecidas o marcadas desde afuera. El recorrido lo va trazando quien habla, sesión a sesión. 

Esto no quiere decir que el psicoanálisis trabaje sin dirección. Se trata de un método que a través de la asociación libre, presta atención a a los lapsus linguae, actos fallidos o aquello que insiste sin que el sujeto lo note y con la interpretación del analista se esclarece. Este trabajo permite que el malestar empiece a organizarse de otra manera. 

Muchas personas llegan a consulta buscando respuestas  rápidas y descubren, en cambio, que las preguntas correctas son las que realmente producen cambios.  Ofrezco psicoanálisis online y presencial, adaptándome a lo que cada persona necesita en cada momento de su proceso y de su momento evolutivo. 

 

¿Este espacio es para ti? Psicoanálisis online y en A Coruña 

No hace falta tener claro que te pasa, tampoco saber nombrarlo para empezar una terapia psicoanalítica. De hecho, muchas veces es al revés: se empieza por qué algo no logra ponerse en palabras todavía.

Este espacio puede ser para ti si: 

– Sientes un malestar que vuelve una y otra vez, aunque cambie de forma o de motivo. 
– Ya intentaste otros enfoques y sigues sintiendo que algo queda sin resolverse. 
– Te cuesta identificar el origen de lo que sientes, más allá de un síntoma puntual. 
– Estás atravesando un cambio de vida importante (duelo, migración, ruptura, jubilación) u sientes que necesitas un espacio propio para pensarlo. 
– Prefieres un proceso que respete tu singularidad, no buscas encajar en una técnica protocolo estandarizado.
 

Preguntas frecuentes sobre la terapia psicoanalítica 

El psicoanálisis no entiende el malestar como una disfunción o algo a corregir con técnicas o aprendizajes nuevos, sino como un síntoma con un causa psíquica inconsciente. El trabajo no sigue un protocolo igual para todos, sino que se construye según la singularidad de cada persona. 

No hay una duración fija ni una meta predefinida. El proceso lo va marcando lo que casa persona trae a sesión. Dependerá de la circunstancia de cada quien. He atendido personas que acuden 1 o 2 sesiones y logran esclarecer alguna opacidad en determinada decisión y vuelven algunos años después y otras personas acuden unos meses o algunas semanas. Cada persona es diferente. 

 

No, el malestar subjetivo puede aparecer en cualquier momento de la vida. Al inicio de la escolarización, una jubilación, divorcio, duelo, un fracaso laboral. No hace falta que sea grave o todo se rompa para merecer un espacio propio.  

No, en lo absoluto. No hace falta tener conocimientos. Tampoco tienes que tener claridad de lo que te pasa con exactitud, juntos iremos esclareciendo lo que te ocurre. 

Emily González
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